Consejos para la estancia en París

•A la hora de planificar el viaje, la mejor época para ir a Paris es la primavera y el otoño: es tiempo es muy agradable y es mejor visitar la ciudad sin el frío intenso del invierno y el calor húmedo y sofocante del verano.

•Si se busca una zona donde alojarse en un lugar bohemio, con cafés y clubes donde salir, hay que decantarse por la orilla izquierda. El Marais el barrio ideal para ello y, si el dinero no es un problema, el barrio del Louvre y la Opera, ya que están situados en pleno centro de Paris y es una de las zonas más bellas de la ciudad. Para bolsillos más ajustados, lo ideal es alojarse fuera del centro y usar el excelente transporte público para desplazarse.

•Paris no puede verse en dos días (¡ni siquiera visitar el Louvre lleva tan poco tiempo!). y en el caso de que se disponga de poco tiempo para visitarla, conviene mentalizarse de que no se podrá ver todo. Por eso quizá sea mejor sacrificar la visita a algún monumento por paladear un croissant sentado en la terraza de un café y disfrutar sin mirar el reloj ya que esto también forma parte de lo que es Paris.

•Aunque se puede decir que Paris no es una ciudad peligrosa conviene tener en cuenta que hay zonas más peligrosas que otras. Si se viaja en metro hay que tener precaución si se hace por la noche y sobre todo en estaciones como Les Halles y St Lazare y evitar los trasbordos de una estación a otra. Si eres un turista siempre serás un blanco fácil para los carteristas así que en zonas muy transitadas como la torre Eiffel, Montmartre, los Campos Eliseos y el Arco del Triunfo hay que tener bastante cuidado. Los carteristas abundan y la mayoría de ellos son auténticos profesionales de modo que si se tiene algo de valor, es mejor dejarlo en la caja fuerte del Hotel.

•No son carteristas pero…casi. No hay que caer en las trampas para los turistas y en Paris hay muchas. En los restaurantes no hay que dejarse seducir por el menú touristique: no es muy bueno, es caro y no disfrutaras de la cocina francesa tanto como en cualquiera de los restaurantes que frecuentan los parisinos. Por eso, lo mejor es huir de los Campos Elíseos y alrededores de la Torre Eiffel ya que es un reclamo para los turistas.

•La cortesía es algo fundamental en Paris y es imprescindible tenerla en cuenta para entender la ciudad. Los parisinos son personas terriblemente corteses y educadas y no usar formulas de cortesía en cada una de nuestras conversaciones (ya sea en la boutique de Cartier o con un comerciante en un mercadillo) es visto como una ofensa. En general siempre y sin excepción se dirigirán a nosotros con un Monsieur/madame y Bonjour/bonsoir. En cuanto a los restaurantes, si no son Bistrot, hay que tener en cuenta la indumentaria y si se viaja con niños, hay que elegir muy bien el restaurante. Los parisinos casi nunca salen a cenar con niños, no es que no sean bienvenidos pero no hay costumbre de ello, así que si nuestro hijo es algo ruidoso mejor ir a un restaurante familiar.

•La ley francesa obliga a restaurantes, cafés y hoteles a incluir en la cuenta el service compris (tasa de servicio) que está establecido en un 15% por lo que no es necesario dejar propina aunque en algunos restaurantes de servicio excelente y calidad hay personas que suelen dejarla.

•En los restaurantes también hay muchas peculiaridades ya que no en vano Paris es la cuna de la alta cocina y unos de los destinos turísticos gastronómicos por excelencia. En general se suele servir un plat du jour (plato del día) o une formule (plato principal fijo mas entrante o postre) para la comida y a veces también para la cena y también menús para elegir entre tres o cuatro platos. Es siempre la opción más económica ya que pedir a la carte en una ciudad como esta es como poco… peligroso para la cartera.

•En el menú hay que tener en cuenta que se compone de entrante, plat (plato principal), fromage (queso) y/o postre ya que el queso es considerado en Francia como postre y se suele tomar en último lugar. En algunos restaurantes se sirve un amuse-bouche que es un aperitivo salado pequeño, casi un bocado, muy suculento y delicioso que se sirve entre plato y plato. También se sirve algo parecido pero antes del postre, como un pre-postre pero esta vez es de algo dulce y no salado así como deliciosos petit fours (pequeñas pastas, mini pastelitos o bombones) con el café.

•Se puede conseguir entradas a mitad de precio para teatro y conciertos en el mismo día en los quioscos de la Plaza de la Madeleine, la estación de Montparnasse y la de Châtelet-Les-Halles. En los cines las sesiones matinales son de precio reducido y siempre hay descuentos el día del espectador o si se compran bonos.

•Muchos museos, como el Louvre, Picasso o el Arco del Triunfo son gratuitos el primer domingo de cada mes y los que no lo son, se puede comprar el Paris Pass en Internet o cualquier oficina de turismo que incluye descuentos de hasta el 50% en más de 50 museos. Y no olvidar enseñar el carnet de estudiante o el DNI ya que hay numerosos descuentos para estudiantes, menores de 25 y mayores de 60.

•Si se quiere disfrutar sin complicarse demasiado, en Paris hay numerosos tours organizados por la ciudad: cruceros por los canales como Canauxrama y Paris Canal Croisières y los archiconocidos por el Sena, Bateaux-Mouches que dura una hora aproximadamente y cuesta unos 10€. Aunque si se quiere algo distinto, en el barrio de Belleville, los vecinos organizan rutas guiadas por el barrio de las que te informan en cualquier oficina de turismo.

•París es una ciudad magníficamente conservada pero implica algún contratiempo para las personas con discapacidad. En el metro no abundan las facilidades y en restaurantes y hoteles puede que no estén adaptados ya que la mayoría son edificios muy antiguos por lo que es conveniente preguntar anticipadamente.