Transporte público en París

En caso de no haberlo intuido, conducir en París es un ejercicio para los más agresivos y si no hay mucho tiempo que perder, la mejor opción es utilizar el transporte público. Pasear en bici es una buena opción ya que hay numerosos carriles bici y las inmensas avenidas y numerosos parques de la ciudad invitan a ello. Actualmente se dispone de un nuevo servicio, velib, en el que se puede alquilar una bicicleta en un punto y dejarla en otro. El precio no es muy caro y sin duda es una opción de lo más original de recorrer la ciudad llegado el buen tiempo.

El trasporte público en Paris, casi todo gestionado por la RATP, es uno de los más grandes y eficientes (aunque no barato) de Europa y en las ventanillas del metro hay planos de trasporte gratuitos de varios tamaños que se pueden solicitar gratuitamente. Bajo el suelo de Paris, se encuentran los dos métodos de trasporte más rápidos para desplazarse: el metropolitain o métro, con 14 líneas y la RER (Résau Express Régional) parecida al tren de cercanías.

La RER a veces suele ser mas rápida que el metro (1 minuto o tres de espera entre uno y otro) sobre todo la RER Ligera que funciona en el centro de Paris y que es muy utilizada por los parisinos. Cuando se cambia del metro al RER, hay que tener en cuenta que la tarificación cambia y lo mejor es utilizar un ticket combinado para RER y metro (a veces las estaciones están alejadas entre si así que no hay que extrañarse si en algunas se anda mas de lo que se hubiese deseado). Sobre todo hay que tener presente que, a muchos lugares de interés de Paris, especialmente la Rive Gauche (Musée d’Orsay, la Torre Eiffel y el panteón) se llega mejor utilizando la RER que el metro de modo que al planificar cualquier excursión en la ciudad no es ninguna sorpresa darse cuenta de que usa más este medio.

Aunque la mejor forma de ver Paris sea caminando, hay que ser realista y tener en cuenta que el tiempo que se tiene para hacerlo nunca es demasiado y el tamaño inmenso de la ciudad nunca ayuda. La red es inmensa y desplazarse de un sitio a otro en la ciudad implica cambiar de zona con mucha facilidad con lo que, al final, no resulta nada económico.

Aun así, hay diversos métodos que pueden usarse y al final, el uso de uno u otro dependerá de la duración de nuestra estancia en la ciudad. Los billetes de la RATP son válidos para el metro, el RER (dentro de los limites de la ciudad), autobuses y el funicular de Montmartre. Valen 1.40€ por billete y 10.70€ los carnets (bonos) de 10. El problema es que un billete sencillo solo permite viajar en metro un máximo 2 horas y no es económico si se tiene pensado usar diferentes combinaciones de trasporte. Los abonos turísticos Mobilis y Paris visite son una opción para viajar por la ciudad si la estancia es corta aunque son algo caros. La tarjeta Mobilis y sus cupones dan derecho a viajar sin limites durante un día (5.40-18.40) pero para amortizarla habría que hacer al menos seis viajes en metro al día en las zonas 1 y 2 y los abonos de Paris visite, que proporcionan descuentos en la entrada a ciertos museos, son validos durante uno, dos, tres o cinco días consecutivos para trayectos en tres, 5 u 8 zonas.

Puede que la forma más barata y fácil de desplazarse por la ciudad sea la Carte Orange que es un abono combinado de metro, RER y autobús que viene con un cupón magnético y se puede comprar semanal o mensualmente. Un abono Carte Orange para una semana (coupon hebdomadaire) aunque solo se vaya a estar en París tres o cuatro días, es mucho más económico que comprar carnets y siempre, mucho mas barato que la Mobilis o Paris visite de un día. Es importante tener en cuenta que, aunque el abono sea de una semana, sólo es valido de lunes a domingo y puede comprarse desde el jueves anterior hasta el miércoles.

Para la primera Carte Orange hay que llevar una fotografía de tamaño carnet a cualquier ventanilla de metro o RER (siempre hay cerca un fotomatón pero las 4 fotos suelen costar en torno a los 4 euros). Hay que pedir la Carte Orange (gratuita) y el tipo de cupón y rellenar la tarjeta con el nombre y apellidos (nom y prénom) .Y una advertencia a todos los viajeros: Conviene, y mucho, conservar siempre el billete hasta la salida de la estación debido a que la presencia de inspectores, aunque sea en el más recóndito autobús, es muy frecuente y no dudaran ni un instante en multarte si no lo llevas contigo y hacerte pagar allí mismo (entre 25-45€). También la presencia de policía nacional armada es muy frecuente por lo que conviene ir siempre documentado.Como no, y si no se quiere perder una experiencia inolvidable al anochecer, hay que utilizar el batobus, un servicio de barcos que surcan el Sena. Vale la pena pagar el precio algo caro.